Por Romina Tarando
Dice Brecht: “el arte se dirige al hombre, a todos ellos y no importa que este sea viejo o joven, culto o inculto. De modo que una obra de arte puede ser comprendida y gozada por todos, ya que todos llevan en si algo artístico”
Que todos tengamos algo artístico dentro nuestro NO significa que lo tengamos desarrollado. ¿El moisés de Miguel Ángel debería conmovernos únicamente cuando nos lo haya explicado un profesor? A este interrogante del autor me atrevo a contestarlo afirmativamente.
No hay que confundir habilidad del artista para la comprensión de todos con simpleza de sus obras. ¿Un pintor debería ser capaz de pintar para todos configurando un mensaje sencillo y fácilmente inequívoco para que la obra se explique por si misma? Si así fuera, le quitaríamos el encanto, la magia, la posibilidad de llegar a la máxima expresión de calidad de una obra, su especificidad. Su intención democrática, sin quererlo, achata, promueve la mediocridad.
Un poema de Borges, muy difícilmente y con una sola lectura, pueden llegar a disfrutarse e incluso comprenderse sino se está un poco acostumbrado a su estilo de escritura, a su forma de pensamiento; debe estarse advertido de una posible incomprensión pero no por eso tienen que criticarse sus obras. Basta con que alguien le encuentre sentido para que lo difunda al resto por medio de la enseñanza, así como se explica sobre física, matemática, y diversas ciencias. Esa “minoría de entendidos”, los mas dotados para disfrutar del arte lo hacen siguiendo unas ciertas pautas de observación. El arte lo pueden entender todos a largo plazo, pero ellos se adelantan porque entienden la forma de verlo. La obra de arte explica la realidad que representa (aunque que se explique por si sola no significa que sea entendido por todos); enseña a ver las cosas del mundo y los entendidos, por su parte, deberían enseñar a alcanzar una visión que llegue a la misma altura del artista para poder ver dichas cosas.
Lógicamente los artistas de distintas épocas ven las cosas de diversas maneras y hay que informarse previamente para poder comprender la mirada de aquel mundo que quisieron mostrarnos.
Hay que informarse entonces, o como diría Strauss, aprender a “leer”, ya que estamos ante la presencia de un lenguaje, un sistema de signos. En un cuadro el significante es la pintura, y el significado lo que quiso expresar, pero a diferencia del lenguaje (no literario) hay una distancia mucho mas grande entre ambos, una posibilidad de decodificación mas heterogénea y eso es fruto de la propia esencia del arte.
Aprendamos a leer, teniendo siempre presente las inmensas posibilidades que se encuentran en dicha lectura, entendamos el medio para entender el mensaje, y lo que es aun mejor, para poder disfrutarlo.